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8/11/2008

Maria Jesús Alvarado: feminista con fondo positivista y arieslista.




A comienzos del siglo XX, dos corrientes de pensamiento predominaban en la escena intelectual peruana: el positivismo de corte spenceriano y el arielismo de Rodó. Es sobre la base de estos, que hombres y mujeres, intelectuales de la época comienzan a reflexionar sobre el Perú y sus habitantes. La mujer peruana comienza a ser uno de aquellos sujetos sometidos a reflexión bajo las líneas de pensamiento arriba señalados. Para analizar este proceso, observaremos primero la situación de la mujer a comienzos de los novecientos, luego señalaremos como las intelectuales peruanas –las cuales tuvieron en Maria Jesús Alvarado, su mayor representante- reflexionaron y propusieron cambios en la vida de la mujer, tanto en la esfera pública y privada.

A comienzos de los novecientos, el Perú vivía una mejor situación comparada con lo vivido después de la guerra con Chile; sin embargo, no se observaba aun líneas claras de desarrollo económico; nuestra economía era sostenida por los productos exportables, los cuales dependían mucho de los mercados internacionales, pero que sin embargo eran apoyados por el Estado y el capital ingles; en contraste con la situación de la industria peruana, la cual era precaria . En medio de esa situación la mujer, vivía un proceso de invisibilización social y desigualdad frente al hombre. Todo esto apoyado por el Estado peruano y la iglesia católica. La primera concretizaba su opresión sexista por medio del código civil y la segunda por medio de sus predicas y su educación.

La desigualdad de las mujeres frente a los hombres tenía su origen en la ideología de la elite dominante, la cual basaba sus creencias en las ideas de la sociedad medieval española –que tenia como principal guía a la iglesia católica. Esta sostiene que el hombre es: superior, activo, agresivo y viril; y la mujer es: un ser débil, inferior, sumiso y de poco valor . El único valor que podía tener la mujer es el reproductivo y el cuidado de los hijos. Otra de sus características es que la infidelidad del hombre era vista como “natural” y “aceptable”, en cambio la mujer debía mantener una fidelidad incondicional. Otra de las características es que el matrimonio -predominante en las clases altas y medias- tendían a ser matrimonios “arreglados”. Además el trabajo femenino era visto mal socialmente.

Las mujeres ante estas situación deseosas de cambio, comenzaron a reflexionar, y hacer propuestas. Las primeras aparecen poco antes que se publicase el “Ariel” de Rodó. Estas mujeres fueron: Clorinda Matto de Turner y Mercedes Cabello de Carbonera, ambas anticlericales radicales, quienes criticaban la educación religiosa de las mujeres, la cual mantenía las ideas sobre la inferioridad de las mujeres. Sus seguidoras fueron: Teresa Gonzáles de Fanning, Elvira García García y Esther Festín (una de las primeras graduadas en UNMSM). No obstante, fue Maria Jesús Alvarado la que propuso cambios con más claridad y consistencia, con respecto a la situación de las mujeres.

Maria Jesús Alvarado fue una iqueña, hija producto de un matrimonio “arreglado”, que salio a la palestra publica gracias a su discurso: “el feminismo”; expuesto en 1911, en la “Sociedad Geografía de Lima”. Ella comenzaría diciendo que el feminismo es “una de las importantes cuestiones de la época”. Aquel discurso planteaba la igualdad entre el hombre y la mujer, apoyándose en las capacidades intelectuales y aptitudes para el trabajo, presentadas por las mujeres. Su propuestas eran: mejora de la educación escolar-la cual estaba a cargo de monjas; una igualdad laboral; el logro de derechos civiles y políticos; propuso el divorcio y el matrimonio civil; además planteaba acabar con el matrimonio “arreglado”. Posteriormente, en 1914 fundaría la organización “Evolución femenina”, y además fundo la escuela “Moral y Trabajo”, pasando de esta manera de la propuesta a la acción.

El planteamiento de Maria Alvarado tuvo presupuestos positivistas de corte spenceriano lo que la asocio a la “fe por el progreso”, al igual que Rodó, quien sostenía que “la fe en el porvenir, […] [es] el antecedente necesario de toda acción enérgica y todo proceso fecundo” . Además creía en el “perfeccionamiento de la especie”, es por eso que planteo “sanear el medio social” mediante un “plan de saneamiento social”. Los cambios que proponía eran “progresivos” y de ninguna manera revolucionarios . Esta visión “evolucionista del progreso” era compartida por Francisco García Calderón quien sostenía que era un “error creer que las revoluciones pueden reemplazar las evoluciones” . Al igual que Rodó, Alvarado creía en la existencia de una “cultura superior”, de la cual la mujer podía también ser parte.

En la esfera privada, planteaba que el amor debería ser la única manera en que hombre y mujer se unan, sostiene que el amor es un sentimiento elevado y personal . Las uniones “arregladas” eran “perjudiciales para la selección de la especie”. El amor “que por el alto nivel de cultura al que había llegado la civilización había evolucionado desde un ciego instinto sexual a necesidad psíquica”. Planteaba que en el hogar, la mujer, una vez recibida una adecuada educación debería instruir a sus hijos. Las madres deberían ser “educadoras”, y deberían procurar “higiene”. El hogar debería ser un sitio: “higiénico, disciplinado, intimo y basado en el amor”.

Sostenía -como buena positivista- que la educación era una buena manera de “regenerar” a la mujer. Al igual que Rodó sostenía que en el proceso de regeneración, la educación ocupaba un rol central, llamaba a impartir “una educación nacional con energía moral” . La educación era vista como un proceso a las que las mujeres debían ser sometidas antes entrar en la escena política. Si Rodó sostiene que la educación prepararía al hombre en general para la democracia , Alvarado sostenía que a la mujer también. Proponía una educación objetiva, amena, sin memorismo -que tanto afectaba al Perú ; de la misma manera Francisco García Calderón sostenía que la educación en el Perú era de carácter memorista, esta no tenia espíritu de progreso, era demasiada ligada al pasado, solo brinda una instrucción incipiente y primitiva, humilde, vergonzante y banal . Se necesitaba de una educación más científica, mas abierta. Ambos además plantean una educación escolar y universitaria que prepare para el trabajo “con objetivo practico”, diría García. Maria Alvarado plantea una “educación útil para el trabajo” .

En cuanto a la esfera publica, Maria Jesús planteaba al igual que Francisco García Calderón la necesidad de modernización económica y social del país. En este proceso la mujer era un “factor de progreso de la patria”. En un mundo moderno, sostiene Alvarado, la mujer no debe estar circunscrita solo al hogar, sino que la vida moderna le asignaba múltiples funciones, siendo una de ellas la de trabajar fuera de casa, el trabajo daba independencia a la mujer, no reconocer esto eran solo prejuicios sociales. Sostenía que el contexto ameritaba que la mujer lo hiciese; realizándolo además la mujer cumplía un “rol civilizatorio”. Rechaza “el capitalismo opresor”, el cual que se aprovecha del obrero, lo mecaniza y lo explota, lo cual nos hace recordar al “caliban” de Rodó. Además rechaza el “Estado caudillista” y plantea un “Estado Moderno”. Este Estado debe basarse en libertades modernas y en la democracia. Además dar las libertades civiles y políticas a la mujer, previo proceso de educación.
BOTH, Frieda, “‘A nuestra compañerita….’Mujeres y el movimiento obrero de Lima (1900-1930)”, Monografía presentada a la Universidad de Ámsterdam, Pág. 16.
Ibidem. 33.
MANNARELLI, Maria Emma, “La ‘casa abierta’ y la regulación de la emociones. Jerarquías sociales y escritura en el Perú, 1895-1925”, Págs.471-487. En: “Mujeres, Familia y sociedad en la historia de América latina, siglos: XVIII-XXI”, Scarlett O’Phelan Godoy y Margarita Zegarra Florez (eds.).
CORDOBA, Dora, “Una Mujer extraordinaria [María J. Alvarado Rivera]”, Lima, 1969, Págs. 7-31
RODO, José Enrique, “Ariel”, colección Austral-Espasa Calpe , 1991, sexta edición, Pág. 54
ZEGARRA FLOREZ, Margarita, “Maria Jesús Alvarado y el rol de las mujeres peruanas en la construcción de la patria”, Pág. 499. En: “Mujeres, Familia y sociedad en la historia de América latina, siglos: XVIII-XXI”, Scarlett O’Phelan Godoy y Margarita Zegarra Florez (eds.).
GARCÍA CALDERON, Francisco, “Hombres e ideas de nuestro tiempo”, 1907, Editorial F. Sempere, Pág. 205.
ZEGARRA FLOREZ, Margarita, “Maria Jesús Alvarado y el rol de las mujeres peruanas en la construcción de la patria”, Pág. 506. En: “Mujeres, Familia y sociedad en la historia de América latina, siglos: XVIII-XXI”, Scarlett O’Phelan Godoy y Margarita Zegarra Florez (eds.).
Ibidem. 499
Ibidem. 505.
RODO, José Enrique, “Ariel”, colección Austral-Espasa Calpe , 1991, sexta edición, Pág. 100
ZEGARRA FLOREZ, Margarita, “Maria Jesús Alvarado y el rol de las mujeres peruanas en la construcción de la patria”, Pág. 500. En: “Mujeres, Familia y sociedad en la historia de América latina, siglos: XVIII-XXI”, Scarlett O’Phelan Godoy y Margarita Zegarra Florez (eds.).
GARCÍA CALDERON, Francisco, “América Latina y el Perú del novecientos: antología de textos”, Editorial UNMSM- COFIDE, Pág. 80.
ZEGARRA FLOREZ, Margarita, “Maria Jesús Alvarado y el rol de las mujeres peruanas en la construcción de la patria”, Pág. 503. En: “Mujeres, Familia y sociedad en la historia de América latina, siglos: XVIII-XXI”, Scarlett O’Phelan Godoy y Margarita Zegarra Florez (eds.).